Mostrando entradas con la etiqueta ANGEL GONZALEZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANGEL GONZALEZ. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de agosto de 2020

QUEDATE QUIETO


Deja para mañana
lo que podrías haber hecho hoy
(y comenzaste ayer sin saber cómo )

Y que mañana sea mañana siempre;

Que la pereza deje inacabado
lo destinado a ser perecedero;
que no intervenga el tiempo,
que no tenga materia en que ensañarse

Evita que mañana te deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.

Poema: Ángel González 
Imagen: Internet

domingo, 5 de enero de 2020

MILAGRO DE LA LUZ



Milagro de la luz: la sombra nace,
choca en silencio contra las montañas,
se desploma sin peso sobre el suelo
desvelando a las hierbas delicadas.

Los eucaliptos dejan en la tierra
la temblorosa piel de su alargada
silueta, en la que vuelan fríos
pájaros que no cantan.

Una sombra más leve y más sencilla,
que nace de tus piernas, se adelanta
para anunciar el último, el más puro
milagro de la luz: tú contra el alba.


Imagen: Campanilla.

lunes, 14 de junio de 2010

MIENTRAS TU EXISTAS


DE: ANGEL GONZALEZ

Mientras tú existas,
Mientras mi mirada
Te busque más allá de las colinas,
Mientras nada
Me llene el corazón,
Si no es tu imagen, y haya
Una remota posibilidad de que estés viva
En algún sitio, iluminada
Por una luz cualquiera.

Mientras
Yo presienta que eres y te llamas
Así, con ese nombre tuyo
Tan pequeño,
Seguiré como ahora, amada
Mía,
Transido de distancia,
Bajo ese amor que crece y no se muere,
Bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

martes, 17 de febrero de 2009

SONETO PARA CANTAR UNA AUSENCIA


SONETO PARA CANTAR UNA AUSENCIA

DE: ANGEL GONZALEZ


Las horas pasan, pesan lentamente
vacías de ti, llenas de tu memoria.
Tu ausencia rompe el hilo de mi historia,
aísla como un foso este presente,

dejándome indefenso e inocente
entre la espada aguda de la gloria
de haberte amado ayer, y la ilusoria
esperanza de amarte eternamente.

No dirijo mi vida, y el futuro
se presenta inseguro, turbio, incierto.
Me atengo sólo a ti, que no te tienes.

Me inclino sobre ti, endeble muro
de mis lamentaciones: roto, abierto,
hendido dique en el que me contienes

TANGO DE MADRUGADA


TANGO DE MADRUGADA

DE: ANGEL GONZALEZ.

El bandoneón recorre
estremecidamente
escotes y columnas vertebrales.
Aprisionado por guitarras de amplio radio,
por profundas y agónicas guitarras,
el bandoneón estira
su indolencia y su ronca
sonoridad marina trasplantada.

Hay un instante frívolo
cuando baila la gente.
Hay un momento turbio
en el que desfallezco.
Hay un minuto roto
en el que todo es llanto.

Por detrás del violín apunta la esperanza:
una leve esperanza densamente imposible.
Sé que no has de volver.

La mujer canta.
Sé que no has
de volver. La noche
sigue. Sé
que no has de volver.

La canción huye,
borracha y sollozante,
hacia la calle,
donde el duro reflejo de unos vidrios helados
la rechaza y la triza contra el suelo.

martes, 4 de noviembre de 2008

POR AQUI PASA UN RIO.



DE: ANGEL GONZALEZ.

Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas…

No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.

Si vas de prisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.

viernes, 9 de mayo de 2008

ME HE QUEDADO SIN PULSO Y SIN ALIENTO...



DE: ANGEL GONZALEZ.

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

miércoles, 16 de enero de 2008

ME BASTA ASI



DE: ANGEL GONZALEZ.

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)